Rotura de Labrum: Una Lesión Frecuente y Subestimada

La rotura de labrum es una lesión que afecta a una estructura clave en la estabilidad articular, pero a menudo pasa desapercibida hasta que los síntomas se vuelven incapacitantes.
Comprendiendo el labrum y su función clave
El labrum es un anillo de cartílago que recubre la cavidad de articulaciones como la cadera y el hombro, proporcionando estabilidad y mejorando el rango de movimiento. Este tejido actúa como un amortiguador, ayudando a que los huesos se deslicen suavemente y protegiendo las estructuras subyacentes de daños.
Una lesión en el labrum puede afectar su capacidad para cumplir con estas funciones, lo que provoca dolor, inestabilidad y una disminución significativa de la movilidad.
Síntomas de una rotura de labrum
Aunque los síntomas pueden variar según la ubicación de la lesión (cadera u hombro), los signos más comunes incluyen:
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Dolor profundo y persistente en la articulación afectada, especialmente al moverse.
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Chasquidos o bloqueos articulares durante ciertas actividades.
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Pérdida de fuerza en la extremidad asociada.
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Disminución del rango de movimiento, lo que dificulta realizar actividades cotidianas como caminar, levantar objetos o practicar deporte.
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Sensación de inestabilidad articular.
Es importante no ignorar estos síntomas, ya que una intervención temprana puede prevenir complicaciones a largo plazo.

Causas frecuentes de la rotura de labrum
Existen diversas razones por las que puede producirse una rotura de labrum. Entre las más comunes destacan:
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Lesiones deportivas: Movimientos repetitivos o impactos directos durante actividades como fútbol, baloncesto o levantamiento de pesas.
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Desgaste por envejecimiento: El deterioro natural del cartílago puede debilitar el labrum, haciéndolo más susceptible a daños.
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Malformaciones óseas: En algunos casos, una anatomía articular irregular aumenta la fricción y la tensión en el labrum.
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Traumatismos: Golpes fuertes o caídas que impacten directamente sobre la articulación.
Opciones de tratamiento en Kentro
El tratamiento para la rotura de labrum depende de la gravedad de la lesión, pero nuestro objetivo siempre es aliviar el dolor, restaurar la funcionalidad y prevenir futuras complicaciones. Algunas opciones incluyen:
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Fisioterapia personalizada: Diseñamos un plan que incluye ejercicios de fortalecimiento y movilidad para aliviar la tensión en la articulación y mejorar su función.
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Terapias manuales: Como masajes y manipulaciones articulares, para reducir la rigidez y el dolor.
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Técnicas avanzadas: Utilizamos tecnologías como Indiba para acelerar la recuperación.
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Asesoramiento postural: Corregimos hábitos y enseñamos movimientos adecuados para minimizar el riesgo de recaídas.

Prevención de futuras lesiones
Aunque no siempre es posible evitar una rotura de labrum, seguir estas recomendaciones puede ayudarte a reducir el riesgo:
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Realiza ejercicios de calentamiento antes de cualquier actividad física.
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Aprende lo que es una pelvis neutra y corrige tus cadenas musculares para que tu cuerpo esté cómodo en esta postura.
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Fortalece los músculos que rodean la articulación para mejorar su estabilidad.
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Evita movimientos repetitivos sin descansos adecuados.
En Kentro, entendemos que una rotura de labrum puede ser debilitante, pero con el tratamiento adecuado es posible recuperar la funcionalidad y volver a tus actividades habituales. Nuestro equipo de fisioterapeutas está aquí para guiarte en cada paso del proceso de recuperación.
No dejes que el dolor limite tu vida. Contáctanos para una evaluación y empieza tu recuperación.